Un adolescente fue capturado el pasado sábado como presunto autor del atentado contra el senador de derecha Miguel Uribe, dirigente del partido opositor Centro Democrático, quien permanece en estado crítico en cuidados intensivos tras recibir tres disparos durante un acto público en un parque de Bogotá.

Según el reporte de la Fiscalía General, el joven fue imputado por intento de homicidio, porte ilegal y fabricación de armas. Durante su intento de huida, fue herido por escoltas del senador y permanece hospitalizado bajo custodia policial. La fiscal general Luz Adriana Camargo confirmó que, al ser menor de edad, no enfrentaría una pena en prisión común, aunque podría recibir hasta ocho años de privación de libertad si es hallado culpable.

El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, reveló que el menor habría recibido una suma de dinero para cometer el ataque, sin precisar el monto. El presidente Gustavo Petro, por su parte, indicó que el joven participó en un programa social gubernamental y presentaba una conducta altamente conflictiva. También señaló posibles vínculos del atentado con mafias internacionales y aseguró que hay “indicios muy fuertes” que conectan el hecho con sectores políticos de alto nivel.

Petro denunció además que la custodia de Miguel Uribe fue reducida el día del ataque, pasando de siete a tres escoltas, una decisión que calificó como “extraña”. El presidente solicitó reforzar la seguridad de figuras clave de la oposición, incluido el expresidente Álvaro Uribe, quien asegura haber sido alertado por agencias de inteligencia internacional sobre un posible atentado en su contra.

La Fiscalía maneja como hipótesis que el joven no conocería a los autores intelectuales del crimen y que podría haber sido contratado por una red de sicariato, práctica común de las mafias en Colombia que emplean a menores de edad para evitar sanciones penales más severas. El menor vivía con una tía y había perdido a su madre, según informaron medios locales.

Desde el sábado, las autoridades han reforzado las investigaciones en un contexto político tenso, en el que el atentado podría tener implicaciones más amplias, incluyendo intentos de desestabilización del gobierno o acciones de represalia contra la oposición. Mientras tanto, el país permanece en vilo ante el delicado estado de salud del senador Uribe y la incertidumbre sobre los autores intelectuales del ataque.

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