El Gobierno de China expresó este jueves su rechazo a las nuevas restricciones impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al ingreso de ciudadanos extranjeros, particularmente aquellas que afectan a estudiantes internacionales y a instituciones académicas como la Universidad de Harvard.

“La cooperación educativa entre China y Estados Unidos es mutuamente beneficiosa. China siempre se ha opuesto a la politización de este ámbito”, afirmó Lin Jian, portavoz del Ministerio de Exteriores chino, durante una conferencia de prensa en Pekín.

El pronunciamiento surge tras la firma de una orden ejecutiva por parte de Trump que suspende por seis meses la entrada de nuevos estudiantes internacionales a Harvard, bajo acusaciones de “radicalismo” y “vínculos extranjeros preocupantes” relacionados con la institución académica. La medida forma parte de un conjunto más amplio de restricciones migratorias argumentadas en nombre de la seguridad nacional.

Pekín calificó la acción como perjudicial para la reputación de Estados Unidos y advirtió que defenderá los derechos de sus estudiantes y académicos en el extranjero. “Estas medidas dañarán la imagen y la credibilidad internacional de EE. UU.”, señaló Lin.

Harvard alberga actualmente a más de 10,000 estudiantes internacionales provenientes de 150 países, de los cuales 2,126 son de nacionalidad china, según datos oficiales del periodo académico 2024–2025.

El portavoz chino también se refirió a la nueva prohibición de ingreso a Estados Unidos impuesta a ciudadanos de 12 países, incluyendo Irán, Haití, Guinea Ecuatorial, Somalia y Yemen, y a las restricciones parciales para otros siete, entre ellos Cuba y Venezuela.

“Los intercambios entre pueblos son la base fundamental para fomentar el entendimiento y la cooperación entre países. Esperamos que todas las partes generen condiciones que los favorezcan, en lugar de levantar barreras”, subrayó el funcionario.

Las disposiciones de la Casa Blanca han provocado reacciones críticas tanto dentro como fuera del país. Organizaciones defensoras de derechos humanos, entidades académicas y gobiernos extranjeros han advertido sobre el impacto negativo que tendrán estas decisiones en la movilidad internacional, la cooperación académica y el acceso a la educación superior en Estados Unidos.

Trump, por su parte, ha defendido las medidas como parte de una estrategia para reforzar la seguridad nacional. “No permitiremos que lo que ocurrió en Europa le suceda a Estados Unidos”, afirmó el mandatario al justificar la revisión de políticas migratorias enfocadas en regiones consideradas de “alto riesgo”.

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