El ministro de Defensa, René Francis Merino Monroy, ofreció una entrevista en el programa Diálogo 21, donde abordó el trabajo de la Fuerza Armada en el marco del régimen de excepción y destacó la efectividad de las medidas implementadas para desarticular las estructuras pandilleras que aún permanecen en el país.

Merino Monroy enfatizó que, a pesar de los desafíos, el régimen de excepción ha demostrado ser una herramienta eficaz para capturar a los remanentes de las pandillas. Sin embargo, llamó a la población a seguir colaborando con las autoridades para garantizar la seguridad de todos. «Invitamos a la población salvadoreña a que si detectan alguna anomalía, denuncien. La Fuerza Armada y la Policía Nacional Civil hemos demostrado que respondemos a las denuncias y obtenemos resultados», expresó el ministro.

El funcionario destacó que la intensidad de las operaciones de seguridad ha aumentado, pero con el paso del tiempo, la tarea se ha vuelto más compleja. A medida que las pandillas se dispersan y modifican sus patrones, las fuerzas de seguridad deben adaptarse. «Al inicio del régimen de excepción, fue relativamente fácil ubicar a los pandilleros en las calles, pues ellos controlaban el territorio. Sin embargo, con el tiempo la situación ha cambiado. Ahora, las pandillas se encuentran más ocultas, lo que hace que las operaciones sean cada vez más difíciles», explicó Merino Monroy.

Uno de los mayores retos que enfrenta la Fuerza Armada y la Policía es la identificación de pandilleros que ya no exhiben signos visibles como tatuajes o vestimenta distintiva, características que anteriormente facilitaban su identificación. «Hoy en día, muchos pandilleros no tienen tatuajes ni vestimenta que los identifique, lo que complica aún más su localización. Sin embargo, seguimos trabajando incansablemente en la búsqueda de los remanentes de estas organizaciones criminales», afirmó.

A pesar de las dificultades, el ministro subrayó que las fuerzas de seguridad continúan con su esfuerzo diario para dar con los pandilleros que aún permanecen en las calles. Según Merino Monroy, las capacidades profesionales y la dedicación de los policías y militares han sido clave en el avance de las operaciones. «Los pandilleros que han logrado sobrevivir han aprendido a evadir la justicia, pero seguimos trabajando sin descanso para arrestarlos y neutralizar su impacto en la sociedad», concluyó el ministro.

La Fuerza Armada y la Policía Nacional Civil mantienen su compromiso con la seguridad del país, e instan a la población a continuar con su colaboración mediante las denuncias, asegurando que la lucha contra las pandillas sigue siendo una prioridad del gobierno.

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