La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, alertó este miércoles sobre las «amenazas» a la soberanía nacional y el creciente «espíritu intervencionista» que, según ella, se está manifestando en el país, en un contexto de tensiones con Estados Unidos. En un discurso en Querétaro, la mandataria destacó que, en momentos como este, es necesario recordar la historia y la grandeza de México, haciendo alusión a la promulgación de la Constitución mexicana de 1917.

Aunque Sheinbaum no mencionó específicamente a Estados Unidos, su declaración surge en un momento crítico de negociaciones con la administración de Donald Trump, quien ha amenazado con imponer un arancel del 25% a las importaciones mexicanas. La mandataria mexicana logró recientemente que Trump retrasara un mes la medida, prevista inicialmente para entrar en vigor el 4 de febrero.

Sheinbaum expresó contundentemente: «No somos colonia de nadie, ni protectorado de nadie». Recalcó que, aunque México está dispuesto a cooperar, jamás lo hará con «sometimiento» ni «subordinación». En respuesta a la presión de Washington, México ha acordado desplegar 10,000 militares en su frontera norte, con el objetivo de frenar el tráfico de drogas, especialmente el fentanilo, y controlar el flujo de migrantes hacia Estados Unidos. Este acuerdo forma parte de las condiciones para la suspensión temporal de los aranceles.

México y Estados Unidos también han establecido una mesa de trabajo para evaluar los avances de sus compromisos mutuos. El canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, se reunió con el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, quien agradeció el esfuerzo del gobierno mexicano en la frontera. Ambos coincidieron en la importancia de mantener una relación de cooperación entre los dos países.

En su discurso, Sheinbaum hizo un llamado a la unidad y a la valentía del pueblo mexicano, asegurando que cualquier intento de afectar la soberanía del país «se topará con un pueblo valiente». México, además, ha reclamado a Estados Unidos que tome acciones más eficaces para detener el tráfico de armas que alimenta la violencia criminal en el país, que ha dejado cerca de 480,000 homicidios y 110,000 desaparecidos desde 2006.

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