Un grupo de ahorrantes afectados por el caso Cosavi (Asociación Cooperativa de Ahorro y Crédito Santa Victoria, de R.L.) se reunió este viernes frente a la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES) para exigir la devolución de sus ahorros, que fueron presuntamente desviados por los directivos de la cooperativa. Los manifestantes reclamaron la celeridad de las autoridades, especialmente de la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF), para agilizar el proceso de devolución de los fondos tras más de seis meses de incertidumbre.

Los afectados condenaron la reserva de información impuesta por las autoridades sobre el caso, que involucra un desvío de aproximadamente $35 millones. Los directivos de Cosavi están siendo investigados por su presunta participación en el desvío de estos recursos, lo que ha dejado a miles de ahorrantes sin acceso a sus fondos.

Durante la protesta, uno de los participantes señaló que los ciudadanos no deberían seguir depositando su dinero en el sistema financiero, haciendo un llamado a desconfiar de las instituciones. “Mejor téngalo debajo de la cama, debajo de la almohada o bajo un ladrillo, pero no en el sistema financiero”, expresó uno de los manifestantes, haciendo alusión a la crisis de confianza que enfrentan los ahorrantes tras el colapso de Cosavi.

Los protestantes también cuestionaron al gobierno por su falta de respuesta, indicando que no deben ser los ahorrantes quienes paguen las consecuencias del desvío de fondos. «Ellos ahorita necesitan dinero y necesitan de nosotros, lastimosamente. No somos la caja chica del Estado», criticó uno de los afectados.

Además, se denunció que varias alcaldías del país tienen deudas millonarias con la cooperativa, lo que ha contribuido a la crisis financiera que enfrentan los ahorrantes. Según los manifestantes, la deuda asciende a un total de $21.7 millones, con las municipalidades de Comasagua y Nuevo Cuscatlán, en La Libertad, siendo las mayores deudoras, con $3.3 millones y $2.4 millones, respectivamente.

Los manifestantes expresaron su indignación por lo que consideran un acto de desfalco y exigieron justicia. “Hay que ser desalmado para robarle al prójimo los ahorros de toda una vida”, expresaban los carteles de la protesta. Los ahorrantes reiteraron que, independientemente de la reserva de información que pesa sobre el caso, seguirán exigiendo la devolución de sus ahorros.

Los manifestantes aseguraron que continuarán luchando hasta obtener una respuesta clara por parte de las autoridades, instando a la Superintendencia del Sistema Financiero y al gobierno para que tomen medidas inmediatas para restituir sus fondos y garantizar que situaciones similares no se repitan en el futuro.

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