Un grupo de veteranos de la guerra civil salvadoreña expresó su urgencia por un diálogo con el Gobierno para hacer realidad las promesas hechas por el presidente Nayib Bukele durante su campaña en 2018.
José Amaya, coordinador del Movimiento de Veteranos, destacó la necesidad de que el Gobierno nombre un funcionario que pueda entablar un diálogo directo con el objetivo de abordar diversas demandas. Entre estas demandas, se destaca el incremento en la pensión de los veteranos y lisiados de guerra, así como la implementación de programas de vivienda, créditos y becas para los hijos de estos veteranos. Actualmente, los veteranos reciben $100 mensuales, una cifra que consideran insuficiente y solicitan elevar a $300 al mes.
Amaya también resaltó la situación crítica de muchos de sus compañeros, algunos de los cuales enfrentan enfermedades terminales. Por lo tanto, la necesidad de programas de salud a nivel nacional se vuelve una prioridad urgente, con atención especial en todos los hospitales del país.
Esta demanda de diálogo surge en un contexto en el que las principales organizaciones de veteranos y excombatientes retiraron su apoyo electoral al presidente Bukele para los comicios del pasado 4 de febrero, aunque este fue reelegido a pesar de la prohibición constitucional.
La guerra civil salvadoreña dejó profundas cicatrices en la nación, con alrededor de 19,000 personas lisiadas como resultado del conflicto. Históricamente, este sector ha abogado por pensiones dignas, indemnizaciones por sus años de servicio y lesiones, tierras, un hospital especializado, entre otras demandas.
El llamado de estos veteranos es un recordatorio de la deuda pendiente que la sociedad y el Gobierno tienen con aquellos que sacrificaron tanto en el pasado por la estabilidad y la paz en El Salvador. Su voz merece ser escuchada y sus necesidades atendidas con la seriedad y la urgencia que merecen.
