Los médicos internos del Hospital Rosales y del hospital de la mujer dra. María Isabel Rodríguez, en San Salvador, que participaron en el paro de labores temporal, fueron suspendidos  de sus oficios. Además, los nosocomios abrieron procesos sancionatorios por abandono de labores ante las comisiones de servicio civil de las respectivas instituciones.

La protesta pacífica se llevó acabo en las afueras del hospital rosales y exigieron al ministerio de salud, que reintegre a las profesionales de la salud a sus respectivos labores, en referencia a las medicas Ángela Ferrer y Esmeralda Monteagudo, la primera es médico residente y la segunda aún se encontraba cursando su año de internado.

Las restituciones se generaron durante la tragedia del estadio Cuscatlán donde se viralizaron mensajes controversiales sobre la tragedia de tres médicas en redes sociales y tanto el ministro de salud, Francisco Alabi, como la directora del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, Mónica Ayala, ordenaron la suspensión de las tres profesionales.

Una de las declaración hechas por los médicos es que no están de acuerdo, y que es una injusticia, queremos que se resarzan los daños y que se pronuncien de inmediato y que puedan ser instaladas.  Así mismo los médicos internos, recibieron un documento firmado por los directores de los hospitales donde prestan servicios, y añade que la suspensión de labores hecha es por un asunto ajeno a ellos.

La protesta provocó una desatención a los pacientes de áreas de servicios de cirugía general, neurocirugía, otorrino, entre otras. Los médicos suspendidos por la protesta son estudiantes de medicina de séptimo año, por lo cual, la suspensión afectara en la continuidad de su culminación educativa.

Las autoridades de salud extendieron un comunicado en el que mencionaban su accionar de acuerdo a la ley, ante el paro de labores en las afueras del Hospital Rosales, además confirmaron el despido del médico a cargo de la atención de una paciente embarazada en el hospital San Juan de Dios en San Miguel la cual lamentablemente perdió la vida, por omisiones al protocolo.

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