Las cárceles en Texas se han convertido en hornos gigantes, debido a las fuertes temperaturas que atraviesa el sur de la nación norteamericana. Estos recintos de concreto, ladrillo, metal y ventiladores industriales, los cuales esparcen el vapor en el ambiente. Mientras que en el exterior las temperaturas superan los 40° C, dentro de los recintos penitenciarios las temperaturas pueden llegar a ser mayores.

Algunos de los presos han colapsado el excusado de sus celdas para rebalsar el agua, mojar el piso y dormir en el piso de concreto. Otros mojan sus ropas para permanecer frescos, según cuentan los convictos.

Durante las últimas semanas, Joseph Martire, de 35 años, ha tenido cuatro episodios de salid relacionados con el calor en la prisión de Estelle en Hunstville, donde ya lleva 16 años. Así mismo cuando otros presos perciben que alguien se desmayó por el calor, gritan para llamar la atención de algún funcionario, pero debido a la falta de personal la ayuda llega tarde, al ser auxiliados son llevados a un área administrativa de la cárcel que si cuenta con aire acondicionado, a la que llaman respite, y donde tratan de permanecer el mayor tiempo posible.

Las fuertes temperaturas son un problema latente en el estado de Texas tanto para los ciudadanos como para los que se encuentran recluidos en las prisiones, los cuales afrontan de peor manera las altas temperaturas.

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