El objetivo de esta acción coordinada, denominada Global Chain, era perseguir a los grupos delictivos que explotan a victimas procedentes de África, Asia y Sudamérica, así como de Europa y ponen a sus presas, bajo protección, según el comunicado de la interpol.
La operación, dirigida por Austria y Rumania, conto con la participación de unos 130.000 agentes de policía, aduanas y fronteras, con operaciones en 25.400 lugares diferentes y controles a 1,6 millones de personas en puestos fronterizos, carreteras, estaciones y aeropuertos.
La acción policial, tuvo lugar entre el 8 y 15 de mayo, permitiendo a las autoridades de Bulgaria capturar a un presunto terrorista objeto de una notificación roja de interpol desde 2015 y el cual viajaba con un pasaporte falso.
Así mismo un director ejecutivo de los servicios policiales de interpol, mencionó que los grupos delictivos ven a los niños bajo una luz diferente a la del resto de la sociedad, para ellos son una fuente potencial de explotación y beneficio.
Se realizó la detención en serbia de sospechosos acusado de obligar a diez mujeres a prostituirse, once detenciones en el norte de macedonia por una red de explotación sexual de menores y siete detenciones en Colombia por la explotación sexual de 27 víctimas.