El ministro de Justicia y Seguridad Pública, Gustavo Villatoro, indicó esta mañana que se ha trabajado en coordinación con las diferentes instituciones, entre ellas la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), para localizar a los exfuncionarios que han salido del país y que están señalados de posibles delitos de corrupción contra el Estado.
“Gracias a ese tipo de alertas es que pudimos informar que había salido de la frontera el Amatillo el Señor Norman Quijano” dijo el Ministro de Justicia y Seguridad. “Estamos esperando el oficio de INTERPOL, por parte del juez, para activar la difusión roja”, detalló.
Sin tener dicha orden de captura internacional, o alguna orden judicial, como Ministerio de Justicia y Seguridad Pública no se puede proceder, aunque se tengan indicios de posible desfalco al Estado. “En el caso de Norman Quijano, no había orden de detención y por eso no se procedió cuando salió por la Frontera El Amatillo (…) Trabajamos en el marco de la ley”, puntualizó el funcionario.
Sin embargo, es que ahí se radica la importancia del evento acontecido ayer, con la extradición del suegro del expresidente Mauricio Funes Cartagena, Juan Carlos Guzmán Berdugo, pues se confirma que los objetivos de búsqueda internacionales funcionan y los tratados y acuerdos permiten que dichos exfuncionarios, familiares o círculo cercano enfrente la justicia salvadoreña.
Norman Quijano, por su parte, de acuerdo a las investigaciones, se encuentra en Honduras, pues es ahí donde reside su esposa. Villatoro aclaró que para perseguir la corrupción, gracias a dichos tratados y acuerdos internacionales, no hay fronteras, además, se comprometió que actuarán sin sesgos, ni agendas, siempre velando por los recursos de la población salvadoreña.
Con ese dinero que ha sido sustraído de las arcas del Estado en los últimos 30 años, se ha dañado directamente a la población, pues significan escuelas, hospitales y sedes policiales no construidas.