El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, acusó a grupos de extrema izquierda de promover acciones insurreccionales durante los disturbios registrados el fin de semana en varias ciudades, en medio de protestas contra el aumento del costo de la vida.
Durante una sesión de control al Gobierno en la Asamblea Nacional, Lecornu denunció la supuesta planificación de acciones violentas por parte de pequeños grupos radicales y advirtió que no permitirá intentos de atacar las sedes de la Presidencia y del Ejecutivo francés.
Las autoridades atribuyeron los disturbios a grupos de ultraizquierda, a los que presuntamente se sumaron delincuentes que aprovecharon la situación para saquear y causar daños en más de 3,000 comercios de los principales centros urbanos.
En el marco de las investigaciones, un hombre de 34 años, identificado por la Policía por su vinculación con la ultraizquierda, fue detenido el martes en el centro del país por su presunta relación con el incendio del ayuntamiento de Limoges. La Fiscalía abrió una investigación por destrucción de bienes en grupo organizado y solicitó la intervención de la unidad antiterrorista de la Policía Judicial.
Ante una nueva convocatoria de protestas para el próximo sábado, Lecornu anunció un despliegue policial masivo para prevenir nuevos episodios de violencia. La medida se produce después de que sectores de la oposición cuestionaran la respuesta de las autoridades durante las manifestaciones del 17 de octubre.
La tensión política aumenta a seis meses de las elecciones presidenciales, en las que se elegirá al sucesor de Emmanuel Macron. Tanto el Gobierno como la dirigente ultraderechista Marine Le Pen han acusado al líder de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon y a su partido, La Francia Insumisa, de alentar la violencia, señalamientos que se producen en medio de la disputa política por las protestas.
