La construcción del nuevo Salón de Baile de la Casa Blanca continúa avanzando, con una importante presencia de trabajadores hispanos entre los obreros encargados de ejecutar el proyecto impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump.

Las obras comenzaron en septiembre de 2025, después de la demolición del Ala Este de la residencia presidencial. El proyecto enfrentó varios intentos legales para detenerlo y recientemente recibió el respaldo de la Corte Suprema para continuar.

En los alrededores de la obra, trabajadores consultados por EFE indicaron que las labores avanzan, aunque evitaron brindar detalles sobre el proyecto debido a restricciones de seguridad. Gran parte de las conversaciones entre los obreros se desarrolla en español.

Trump ha defendido públicamente la construcción del salón, argumentando que la Casa Blanca necesita un espacio con capacidad para recibir a cientos de invitados durante cenas de Estado y otros eventos oficiales.

El proyecto cobra relevancia para la comunidad hispana debido a su participación en el sector de la construcción. Estimaciones del Economic Policy Institute señalan que hasta 1.5 millones de trabajadores de la construcción podrían estar expuestos a procesos de deportación, lo que representa entre el 13 % y 14 % de la fuerza laboral del sector.

Entre los trabajadores hispanos destaca la presencia de salvadoreños en el área metropolitana de Washington. Según datos citados por National Immigration Forum y registros del Censo de Estados Unidos, alrededor de 32,000 salvadoreños viven en esa zona y unos 8,000 trabajaban en la construcción en 2024.

La situación migratoria de muchos de ellos permanece bajo atención, particularmente entre quienes cuentan con el Estatus de Protección Temporal (TPS). En septiembre, el Gobierno estadounidense indicó que los permisos y la protección de los salvadoreños beneficiarios continuarían hasta que se emitiera un nuevo anuncio.

Así, mientras el proyecto presidencial avanza en Washington, una parte importante de la mano de obra que participa en su construcción pertenece precisamente a una comunidad hispana que ha sido afectada por las políticas migratorias impulsadas por la administración Trump.

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