A pocos días de asumir la Presidencia, Abelardo de la Espriella enfrenta su primera emergencia nacional tras el terremoto de magnitud 7.4 que obligó a su Gobierno a reorientar sus prioridades y concentrar recursos en las regiones más afectadas.
El mandatario se trasladó a las zonas golpeadas para supervisar la respuesta estatal, principalmente en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas. El sismo, ocurrido el lunes a las 7:34 de la mañana, tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó, y es considerado por el Servicio Geológico Colombiano como el más fuerte registrado en el país durante el siglo XXI.
El balance oficial presentado por la Presidencia contabiliza 181 fallecidos, 2,595 heridos y 195 desaparecidos. Además, reporta 1,136 viviendas destruidas, 8,357 dañadas, 48 edificios colapsados, 85 centros de salud afectados y daños en unas 74 carreteras. Sin embargo, autoridades regionales manejan una cifra cercana a 240 muertos, generando diferencias en los datos de la emergencia.
La Presidencia determinó que la información oficial sobre el desastre sea divulgada únicamente por el Ejecutivo, una decisión que ha generado cuestionamientos debido a la promesa de descentralizar el poder y fortalecer el papel de las regiones.
La emergencia también coincide con la transición entre la administración de Gustavo Petro y el nuevo Gobierno. En instituciones como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), funcionarios de ambas administraciones han tenido que coordinar las labores mientras se completa el relevo de autoridades.