IMAGEN DE REFERENCIA/Foto: cortesía 

De acuerdo con el Informe de Coyuntura Económica más reciente de FUSADES, se calcula una pérdida de alrededor de 226 mil empleos (64 mil en el sector formal y 161 mil en el informal) por la pandemia por COVID-19.

En el marco de la crisis sanitaria por el COVID-19, las medidas adoptadas para prevenir contagios han tenido efectos en el ámbito productivo que afectan el trabajo y la generación de ingresos de los jóvenes. Una de ellas, y que ha tenido mayores consecuencias económicas, ha sido el cierre de empresas, ya que trajo consigo no solo efectos en la producción y el consumo, sino que generó pérdidas de trabajo.

Los datos provistos por el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) a FUSADES, revelan que alrededor de 33,609 jóvenes habían dejado de contar con empleos formales entre enero y mayo de este año, un reflejo del impacto de la pandemia del COVID-19 en las condiciones laborales. De este total, el 82.4% (27,700 empleos) corresponden a pérdidas ocurridas solo entre marzo y mayo, siendo esta una muestra del fuerte impacto de la emergencia en la juventud y el trabajo.

En el mismo reporte se destaca que los jóvenes más afectados fueron quienes se desempeñan en los rubros de comercio, restaurantes y hoteles, transporte, almacenamiento y actividades de alojamiento y servicio de comida, donde se redujo 6,320 empleos en hombres y 5,572 en mujeres.

“Durante períodos de recesión, por cada 1% de incremento en el desempleo de adultos, el de jóvenes aumenta en promedio en 2%. Esto se debe a que la juventud es desproporcionalmente afectada tanto por la menor cantidad de contrataciones, como por las reducciones de personal que suelen ocurrir en las empresas durante los períodos de crisis”, indican análisis de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Es evidente que la emergencia ha tenido efectos diferenciados en las ramas productivas. Comercio, hoteles y restaurantes es el sector en el que se habían perdido más empleos hasta mayo y, por sí mismo, este concentraba un tercio de jóvenes ocupados en 2019.

Los datos de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2019 indican que el 41.3% de los jóvenes salvadoreños está en condiciones de subempleo y que el 69.6 % está en informalidad, es decir, que al menos seis de cada 10 se desempeñan en actividades del sector informal de la economía.

Las brechas presentes en el mercado laboral sobre este sector también reflejan en promedio un menor ingreso por $213.69 al mes, unos $70.46 menos frente a los $284.15 que recibe la Población Económicamente Activa (PEA). Una diferencia en los ingresos laborales promedio percibidos por la PEA en general y la población joven, siendo menores los de esta última.

“La razón fundamental de esta brecha es la experiencia laboral: a mayor cantidad de años en la que esta se acumula, corresponde también un incremento en los salarios percibidos. Además de percibir una diferencia entre los mismos jóvenes según su sexo”, explica FUSADES.

Históricamente, este sector ha enfrentado barreras en el ámbito laboral que lo coloca en desventaja con respecto a los adultos. A esto, se suman los niveles de desempleo, el subempleo e informalidad que caracterizan al país y que, indiscutiblemente, tiene consecuencias en la calidad de vida de la juventud, volviéndolo un grupo vulnerable.

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