El presidente Nayib Bukele participó este lunes en el primer Desayuno Nacional de Oración por El Salvador, realizado en el Palacio Nacional, en el Centro Histórico de San Salvador, un evento que reunió a legisladores de Estados Unidos, autoridades de los tres órganos del Estado y representantes de Próspera Foundation.

De acuerdo con Manuel Espina, fundador de la fundación organizadora, al encuentro asistieron 14 miembros del Senado y del Congreso estadounidense, quienes acompañaron una jornada marcada por mensajes de fe, reconciliación y respaldo político al liderazgo del mandatario salvadoreño.

Entre los participantes figuraron los congresistas John Moolenaar (republicano, Michigan), Thomas Suozzi (demócrata, Nueva York), Ben Cline (republicano, Virginia), Robert Aderhold (republicano, Alabama), así como los legisladores Lou Correa (demócrata, California) y el senador Mike Lee (republicano, Utah).

Durante el acto, el congresista Ben Cline agradeció al presidente Bukele por su conducción del país e instó a elevar oraciones por su gestión. “Pidamos guía, porque es la voluntad de Dios lo que se está haciendo en El Salvador”, expresó. En la misma línea, Aderhold subrayó la necesidad de unidad bipartidista: “Es momento de que demócratas y republicanos caminen juntos”.

Por su parte, Moolenaar citó una frase de san Óscar Arnulfo Romero, resaltando que la paz no se construye desde el miedo, sino desde el aporte colectivo al bien común, una intervención que fue recibida con aplausos por los asistentes.

Desde el ámbito judicial, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Henry Mejía, abordó el tema del perdón y la reconciliación, señalando que sanar las heridas del odio requiere primero “amar al prójimo” antes de cualquier rito religioso. En tanto, el presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, afirmó que la compasión no debe confundirse con debilidad y sostuvo que la paz implica decisiones firmes orientadas a la justicia y la protección de la vida.

El fundador de Próspera Foundation, Manuel Espina, calificó el desayuno como un “movimiento de amistad” en torno al liderazgo de Bukele, a quien describió como una figura histórica que ha impulsado un cambio inspirado en valores cristianos, comparándolo con líderes emblemáticos del pasado.

En su intervención, el presidente Bukele ofreció un testimonio personal al recordar los días previos a la implementación del régimen de excepción en marzo de 2022, tras una ola de violencia que dejó más de 80 homicidios en apenas tres días. El mandatario confesó que atravesó momentos de duda ante la magnitud de la crisis de seguridad.

“Era como un cáncer con metástasis, no sabíamos qué hacer”, relató, al tiempo que explicó que decidió recurrir a la oración antes de lanzar la ofensiva contra las pandillas. Bukele aseguró que pidieron a Dios que, pese a la dureza de las acciones, las pérdidas humanas fueran mínimas.

El jefe de Estado reiteró que la estrategia de seguridad no dejó víctimas civiles y atribuyó ese resultado a lo que calificó como un milagro. “Nuestra guerra contra las pandillas no tuvo una sola baja civil. No sé cómo explicarlo de otra forma que no sea la mano de Dios”, concluyó.

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