El gobierno del presidente Gustavo Petro anunció un incremento del 23.7 % al salario mínimo, el más alto en Colombia en los últimos 25 años, medida que busca reducir la desigualdad pero que ha generado fuertes críticas del sector empresarial y advertencias de economistas.
Con el ajuste y el subsidio de transporte, el salario mensual pasará de 1,623,500 a dos millones de pesos colombianos, en un contexto marcado por una inflación proyectada del 4 % y a pocos meses de las elecciones presidenciales de 2026. Analistas alertan que el aumento podría presionar los precios, elevar la informalidad y afectar la estabilidad económica del país.