El Gobierno de Colombia anunció que retomará la aspersión de glifosato para la erradicación de cultivos ilícitos, esta vez mediante el uso de drones, tras haber suspendido la fumigación aérea con avionetas desde 2015 por orden judicial y recomendaciones del Ministerio de Salud.
El ministro encargado de Justicia, Andrés Idárraga, explicó que la nueva estrategia contempla vuelos a una altura máxima de 1.5 metros sobre los cultivos de coca, con una aspersión “controlada” para reducir el impacto en la salud humana, las fuentes de agua y los ecosistemas.
La medida ha generado rechazo en comunidades rurales, que advierten sobre riesgos para la salud, daños a cultivos legales y posibles malformaciones asociadas a la exposición al herbicida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que el glifosato podría tener efectos cancerígenos.
El anuncio se produce en un contexto de tensiones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, luego de que Washington retirara al país la certificación como aliado en la lucha contra el narcotráfico y sancionara al presidente Gustavo Petro, a quien acusa de ser indulgente con los grupos armados vinculados a la producción de cocaína.
Según el Gobierno, la fumigación se concentrará en zonas controladas por organizaciones armadas que presionan a campesinos para sembrar hoja de coca. Idárraga indicó que los trámites están en fase final y que la Policía Nacional podría iniciar las operaciones en los próximos días.
El giro en la política antidrogas ocurre a ocho meses del final del mandato del presidente Petro y en medio de cifras récord de cultivos ilícitos en el país. Intentos previos de retomar la aspersión aérea, durante el gobierno de Iván Duque, fueron bloqueados por la Corte Constitucional en favor de comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas.