Un 64.5 % de los nicaragüenses afirma que abandonaría el país si tuviera la oportunidad, siendo Estados Unidos y España los destinos más deseados, según un estudio divulgado este martes en Costa Rica por la organización Hagamos Democracia.
El presidente de la ONG, Jesús Tefel, explicó que el estudio se basó en entrevistas realizadas en 40 de los 153 municipios de Nicaragua para medir la percepción ciudadana sobre la situación política, económica y social del país.
“El 64.5 % expresó que, de ser posible, dejaría el país, mientras que un 35.5 % afirmó que no migraría”, detalló Tefel.
El porcentaje refleja una disminución de cinco puntos respecto a una consulta similar realizada en abril, cuando el 69.5 % manifestó su deseo de emigrar. No obstante, la cifra se mantiene dentro de una tendencia históricamente alta que evidencia el descontento generalizado.
Crisis económica y política, las principales causas
Entre los motivos que impulsan a la migración, el 51.12 % señaló la crisis económica, mientras que un 44.4 % mencionó la falta de esperanza ante la crisis política. Otro 4.1 % indicó sufrir acoso o intimidación.
Respecto a los destinos preferidos, Estados Unidos encabeza la lista con 47.3 %, seguido de España (31 %), Costa Rica (17.1 %), Canadá (1.94 %) y otros países (2.71 %).
“Los datos evidencian que la crisis política y de derechos humanos que vive Nicaragua desde 2018, bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, continúa marcando un futuro incierto para la nación”, señaló Tefel.
El dirigente subrayó que, aunque la raíz estructural del problema es política, en el plano individual la falta de condiciones económicas para subsistir es la principal causa de salida.
De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), al menos el 6.5 % de los 6.7 millones de nicaragüenses ha abandonado el país entre abril de 2018 y junio de 2023.
Por su parte, el informe del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más indica que este éxodo supera incluso al registrado durante la guerra civil de los años ochenta, consolidando a Nicaragua como uno de los países con mayor desplazamiento forzado en la región.