Un sismo de magnitud 6 sacudió el este de Afganistán la noche del domingo, dejando un saldo de 2.217 personas fallecidas y casi 4.000 heridas, según un informe actualizado del Gobierno talibán. La mayoría de las víctimas se concentran en la provincia de Kunar, cerca de la frontera con Pakistán, donde las operaciones de rescate continúan pese a las difíciles condiciones.

El terremoto, el más mortífero en la historia reciente del país, destruyó unas 7.000 viviendas en las provincias de Kunar, Laghman y Nangarhar. Los deslizamientos de tierra y desprendimientos complican la llegada de ayuda humanitaria, y los habitantes de las aldeas afectadas siguen solicitando carpas, agua, alimentos y medicinas.

El portavoz adjunto del Gobierno, Hamdullah Fitrat, advirtió que el número de víctimas podría aumentar, ya que se han encontrado cientos de cuerpos dentro de viviendas derrumbadas. Organizaciones internacionales y la ONU señalan que la crisis llega “en el peor momento”, debido a los recortes en la asistencia internacional que han limitado los recursos disponibles para socorrer a la población.

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