El Gobierno de Estados Unidos inició el traslado de migrantes a la prisión de máxima seguridad de Angola, en Luisiana, conocida por denuncias históricas de abusos y hacinamiento. La medida busca expandir la capacidad de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, indicó que la instalación permitirá albergar a migrantes y delincuentes considerados de alto riesgo, y que inicialmente se trasladarán 200 personas, con posibilidad de aumentar a 400 camas gracias al apoyo del gobernador estatal. Hasta ahora, 51 migrantes han sido reubicados en el centro penitenciario.

Noem aseguró que la población local “no debe preocuparse” por los detenidos y que la seguridad está garantizada. La fiscal general, Pam Bondi, calificó la operación como un modelo a seguir para otras jurisdicciones y enfatizó que el objetivo es mantener a los migrantes con antecedentes penales fuera de las calles.

La prisión de Angola, ubicada cerca del río Mississippi y construida a finales del siglo XIX a partir de antiguas plantaciones, ha sido históricamente señalada por maltratos, explotación y confinamiento solitario, motivo por el que recibe el apodo de la cárcel “más sangrienta” de EE.UU. En 2023, la ACLU presentó una demanda por el maltrato de menores recluidos en la instalación.

Actualmente, EE.UU. mantiene detenidos a más de 61,200 migrantes, el nivel más alto en varios años, de los cuales cerca del 45 % no tiene antecedentes criminales, según datos de la Universidad de Syracuse. La medida forma parte de la estrategia del gobierno federal para ampliar la capacidad de detención y cumplir con la meta de 80,000 camas adicionales, incluida en el paquete presupuestario aprobado por el Congreso en julio.

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