El inmigrante salvadoreño Kilmar Ábrego García fue detenido este lunes por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Baltimore, Maryland, apenas tres días después de haber sido liberado en Tennessee, según informó su abogado Simon Sandoval-Moshenberg.

Ábrego García agradeció el apoyo recibido durante su detención en El Salvador y su regreso a Estados Unidos, y envió un mensaje de esperanza a las familias separadas por procesos migratorios: “Aunque la injusticia nos golpea duro, no perdamos la fe. Dios está con nosotros y hace justicia a toda la injusticia”.

La detención se produce debido a una orden de deportación hacia Uganda, país con el que EE. UU. firmó un convenio para recibir deportados de terceros países. Según su abogado, se presentó una petición de habeas corpus en Maryland para impedir la deportación antes de que Ábrego tenga un juicio completo y pueda ejercer sus derechos de apelación.

El caso de Ábrego ha estado rodeado de controversia. En marzo de 2025 fue deportado a El Salvador junto a un grupo de venezolanos y supuestos pandilleros, permaneciendo detenido en el Centro de Confinamiento contra el Terrorismo (CECOT), a pesar de que Estados Unidos reconoció que su deportación “fue un error”. La administración Trump lo ha vinculado a la pandilla MS‑13, aunque no existe un proceso judicial que confirme su afiliación.

En respuesta, el senador Chris Van Hollen (Demócrata por Maryland) calificó los intentos de deportación a Uganda como “un abuso de poder malicioso” impulsado por aliados del presidente Trump. Van Hollen destacó que la presión de los tribunales y la opinión pública ha sido clave para revertir la deportación inicial de Ábrego.

Sin embrago, la Secretaria de Seguridad, Kristi Noem, afirmó la detención y dijo que será deportado por ser miembro de la MS13 y se le agregó otro delito.

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