La Guardia Nacional de Estados Unidos informó que desde la tarde del domingo sus efectivos destacados en Washington comenzaron a portar armas de servicio, como parte del despliegue de 2,200 soldados ordenado por el presidente Donald Trump en el marco de su ofensiva contra la delincuencia en la capital.

Según un comunicado de la Fuerza de Tarea Conjunta del Distrito de Columbia, los uniformados solo podrán usar la fuerza “como último recurso y únicamente en respuesta a una amenaza inminente de muerte o lesiones corporales graves”.

La medida marca un cambio en los protocolos: hasta ahora, las armas permanecían almacenadas y solo se entregaban en situaciones excepcionales. Un funcionario de defensa ya había adelantado el viernes que la autorización sería inminente.

Trump y líderes republicanos han insistido en que Washington enfrenta una crisis de criminalidad, personas sin hogar y desorden financiero. Sin embargo, las estadísticas policiales reflejan una disminución significativa de los delitos violentos entre 2023 y 2024, tras un repunte al final de la pandemia.

Las tropas provienen de estados tanto demócratas como republicanos, entre ellos Washington, Virginia Occidental, Carolina del Sur, Ohio, Misisipi, Luisiana y Tennessee.

El presidente ha acusado a la alcaldesa Muriel Bowser de “dar cifras falsas e inexactas” sobre delincuencia y ha amenazado con una intervención federal completa si no cambia su postura.

El despliegue también incluye un aumento de agentes federales, como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que ha generado protestas de habitantes de la capital.

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