Las autoridades de protección civil de Guatemala confirmaron este miércoles que los recientes sismos han dejado cinco personas fallecidas, tras la muerte por infarto de un hombre de 30 años en la aldea Santa Inés, cercana a Antigua Guatemala.
Desde el martes, un «enjambre sísmico» ha sacudido la región central del país, con movimientos principales de magnitud 4.8 y 5.7, y más de 200 réplicas hasta este miércoles, ocho de ellas perceptibles para la población, según el Instituto Nacional de Sismología.
Los primeros cuatro decesos ocurrieron el martes: un padre y su hijo fallecieron al quedar atrapados por un alud de rocas, mientras que una mujer y un adolescente perdieron la vida en deslizamientos de tierra.
El último balance de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) reporta además nueve personas heridas, más de 650 damnificados, 300 albergados, 103 viviendas con daños estructurales, así como afectaciones en 17 carreteras y un puente.
El municipio más golpeado es Santa María de Jesús, en Sacatepéquez, donde se estima que la mitad de las viviendas han resultado dañadas. El lugar se encuentra sin energía eléctrica y casi aislado por los derrumbes.
En respuesta a la emergencia, el presidente Bernardo Arévalo suspendió las clases y la jornada laboral en los departamentos de Guatemala, Escuintla y Sacatepéquez. Además, el Ministerio de Salud declaró alerta roja en estas zonas y se movilizaron equipos de evaluación de daños y asistencia humanitaria.
El mandatario sobrevoló las áreas más afectadas junto al ministro de Defensa, Henry Sáenz, quien aseguró que ya iniciaron las labores de reconocimiento y respuesta.