El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, instó este lunes a China a intervenir para evitar que Irán cierre el estrecho de Ormuz, un paso estratégico crucial para el comercio mundial de petróleo y gas. Esta medida, que Teherán contempla como una posible respuesta al ataque aéreo estadounidense contra sus instalaciones nucleares el fin de semana, podría desencadenar una grave crisis económica global, según Rubio.
Durante una entrevista en Fox News, Rubio explicó que el estrecho de Ormuz, ubicado entre el golfo de Omán y el golfo Pérsico, es vital para el comercio energético internacional, ya que cerca del 20% de las exportaciones de petróleo y gas mundial pasan por allí. Irán ha barajado la posibilidad de bloquear esta vía, una medida que sería aprobada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. Sin embargo, Rubio advirtió que cerrar el estrecho representaría «un suicidio económico» para Irán, dado que China depende en gran medida de este paso para recibir el petróleo de países como Arabia Saudí, Irak, Emiratos Árabes Unidos e Irán.
Posibles consecuencias de un cierre
El secretario de Estado de EE.UU. subrayó las graves repercusiones que tendría esta acción para el comercio global y la estabilidad económica. «Sería otro terrible error. Sería un suicidio económico para ellos», aseveró. Rubio señaló que el cierre del estrecho representaría una «escalada masiva» en el conflicto, y advirtió que Estados Unidos tiene «respuestas devastadoras» disponibles si Irán decide seguir adelante con esta medida.
Relación estratégica entre Irán y China
Desde la firma del acuerdo de cooperación económica en 2021, Irán y China han estrechado sus lazos, especialmente en los sectores de energía e infraestructuras. China, que fue uno de los principales compradores de petróleo iraní en 2024, tiene un interés estratégico en mantener el estrecho de Ormuz abierto. A través de este paso, China recibe grandes cantidades de crudo de países clave en la región, lo que lo convierte en un actor importante en la mediación de esta crisis.
La solicitud de Rubio de que China intervenga refleja la importancia del estrecho para la economía global y la creciente dependencia de Beijing de los recursos energéticos de la región.
La ofensiva de EE.UU. contra Irán
El ataque de Estados Unidos contra tres instalaciones nucleares iraníes —ubicadas en Isfahán, Natanz y Fordó— el pasado sábado, ha aumentado las tensiones entre ambos países. Las bombas antibúnker lanzadas por bombarderos B-2 fueron de 13,600 kilogramos, un golpe significativo a la infraestructura nuclear de Irán. A pesar de las condenas iraníes, la administración estadounidense insiste en que el objetivo del ataque fue desmantelar el programa nuclear iraní, no iniciar una guerra.
El futuro incierto del estrecho de Ormuz
La posibilidad de que Irán cierre el estrecho de Ormuz aumenta las tensiones en una región ya volátil. Si bien el gobierno de Irán no ha tomado una decisión definitiva, la comunidad internacional sigue de cerca los movimientos de Teherán. Si Irán decide actuar, las consecuencias serían de proporciones globales, afectando el comercio de energía y la estabilidad de los mercados internacionales.
Con la influencia de China en la región, y con las amenazas de represalias militares por parte de EE.UU., la crisis podría desencadenar una nueva fase del conflicto, con implicaciones mucho mayores para la paz y la seguridad global.
