La Policía Federal brasileña desmanteló una organización criminal integrada por civiles y militares que se dedicaba al espionaje y al homicidio por encargo, según confirmó este miércoles en el marco de una operación vinculada al asesinato de un abogado en diciembre de 2023.

La investigación, que sigue bajo reserva, se originó tras el asesinato a balazos del abogado Roberto Zampieri en la ciudad de Cuiabá, estado de Mato Grosso. El crimen estaría relacionado con una disputa por una finca agrícola valorada en 100 millones de reales (alrededor de 17,5 millones de dólares), según informó la policía local.

La Policía Federal detuvo a cinco personas y ejecutó seis órdenes de allanamiento en Mato Grosso, São Paulo y Minas Gerais, confirmando que la red cobraba hasta 250.000 reales (unos 44.000 dólares) por vigilar y planificar asesinatos de figuras de alto perfil, incluyendo jueces del Supremo Tribunal Federal (STF), senadores y diputados.

“Choca por su audacia y su insensatez. Se trata de un absurdo sin precedentes en el país, alimentado por discursos de odio de quienes no tienen compromiso con la democracia”, denunció el jefe de la Abogacía General de la Unión (AGU), Jorge Messias, en la red social X.

Según reportó el portal g1, el grupo se hacía llamar “Comando C4” o “Comando de cazacomunistas, corruptos y criminales”, y evaluaba métodos como el uso de pelucas o la contratación de trabajadores sexuales para atraer a sus víctimas.

El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luís Roberto Barroso, declaró que la investigación “es confidencial y está en fase inicial”, por lo que aún no se pueden formular conclusiones.

Este nuevo caso de violencia contra figuras públicas se da en un contexto tenso en Brasil, donde los jueces del STF han sido blanco de amenazas recientes, especialmente después del fallido intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023, protagonizado por seguidores radicales del expresidente Jair Bolsonaro.

En noviembre de 2023, un hombre se inmoló frente a la sede del STF en Brasilia, un ataque que las autoridades vinculan con los disturbios golpistas. Además, Bolsonaro enfrenta actualmente un proceso judicial ante el Supremo por presuntamente liderar un complot para derrocar al gobierno, que incluiría planes para espiar y asesinar al juez Alexandre de Moraes.

La operación revela la gravedad de las amenazas contra la institucionalidad democrática brasileña, en un momento en que la polarización política y el extremismo siguen en aumento.

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