La Asociación de Empleados Laicos del Vaticano (ADLV) denunció este miércoles que los sueldos del personal no religioso de la Santa Sede están congelados desde 2008, lo que ha reducido su poder adquisitivo, y pidió una mejora urgente en sus condiciones laborales.

A pocos días del cónclave que elegirá al sucesor del papa Francisco, la ADLV destacó también el aumento de la carga laboral, la falta de criterios meritocráticos en promociones y la necesidad de actualizar las regulaciones laborales, que consideran obsoletas.

El colectivo solicitó sistemas de evaluación más objetivos, la inclusión laboral de personas con discapacidad, apoyo a familias con hijos y mejoras en el sistema de salud interna del Vaticano, donde el gasto médico privado va en aumento entre los empleados.

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