El apoyo a Donald Trump en la opinión pública parece estar fluctuando a lo largo de su segundo mandato, tal como ocurrió en su primer período presidencial. Al comienzo de su presidencia en enero de 2025, Trump arrancó con una desaprobación del 40%, lo que resultó en una aprobación neta de 12 puntos. Sin embargo, su aprobación ha ido cayendo desde principios de febrero, y ha caído por debajo del 50%, lo que refleja un continuo aumento en su desaprobación.
En cuanto a las comparaciones con su primer mandato, en 2017, después de tomar posesión, Trump alcanzó su pico de aprobación más alto, con un 47.8%, pero también sufrió un declive significativo, alcanzando su punto más bajo de 36.4% en diciembre de ese mismo año. Esto muestra la polarización en torno a su figura y la volatilidad en su relación con el público estadounidense.
Al comparar con otros presidentes de EE.UU., George W. Bush tuvo un pico de aprobación de hasta 88% en los días posteriores a los ataques del 11 de septiembre de 2001, aunque su popularidad cayó drásticamente al final de su segundo mandato. En el otro extremo, Jimmy Carter experimentó una de las aprobaciones más bajas en la historia moderna de EE.UU., con solo 28%, después de la crisis de los rehenes en Irán, a pesar de haber comenzado su mandato con un 75%.
Este contexto refleja que, al igual que muchos de sus predecesores, Trump enfrenta un panorama de alta polarización, con niveles de apoyo que tienden a ser muy fluctuantes dependiendo de los eventos nacionales e internacionales y de su gestión directa.