La campaña electoral entre Kamala Harris y Donald Trump se intensifica, especialmente en torno al tema de la inmigración, donde Harris busca distanciarse claramente del expresidente. Según una reciente encuesta de CNN, Trump lidera la percepción sobre quién maneja mejor la inmigración, con un 49% de apoyo frente al 35% para Harris.
En respuesta, la vicepresidenta realizó un viaje a la frontera con México, marcando su primer desplazamiento como candidata presidencial para presentar sus propuestas. Harris propuso medidas más estrictas, como una prohibición de ingreso de cinco años para aquellos detenidos por cruzar la frontera ilegalmente, y afirmó que no se podrá solicitar asilo fuera de los puertos de entrada. Además, destacó su compromiso con los «dreamers», prometiendo un camino hacia la ciudadanía para estos jóvenes indocumentados.
Harris también enfatizó la necesidad de aumentar el número de agentes de la Patrulla Fronteriza y de invertir en tecnología para combatir la entrada de fentanilo, contrastando sus políticas con las de Trump, a quien acusó de socavar un proyecto de ley bipartidista de seguridad fronteriza.
Por su parte, Trump intensificó su retórica al acusar a Harris de ser responsable de crímenes violentos vinculados a inmigrantes indocumentados, lo que refleja una estrategia de campaña basada en el miedo y la polarización. La dinámica entre ambos candidatos muestra cómo la inmigración se ha convertido en un tema central en las próximas elecciones, con ambos buscando atraer a diferentes segmentos del electorado.