La reforma al artículo 295 aumentó las penas de prisión para el delito de “fraude electoral”, a un rango entre 10 y 15 años, y agregó en este delito la conducta de obstaculización a la inscripción de candidaturas que cumplan los requisitos de ley.
En las próximas elecciones presidenciales y de la Asamblea Legislativa salvadoreña se aplicará el voto electrónico desde enero hasta el 4 de febrero de 2024.
También el ralentarizar un sistema informático electoral mediante solicitudes de ingreso masivas será delito de atentados contra el derecho de sufragio y será castigado con penas entre 10 y 15 años de prisión.
El delito de fraude electoral era castigado con penas entre 4 y 6 años de prisión, delimitándose a conductas como votar sin tener derecho o alterar el registro electoral, sin embargo, la nueva reforma está pensada para evitar que cualquier ciudadano o candidato de otros partidos impugnen ante el TSE la candidatura y para los magistrados, así lo dijo Eduardo Escobar, director de Acción Ciudadana.