El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó este martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas la situación política de Nicaragua y afirmó que el país no podrá resolver sus problemas si impide la participación de sectores opositores en los procesos electorales.

Las declaraciones del mandatario brasileño se produjeron el mismo día en que expertos de Naciones Unidas denunciaron una campaña sistemática de persecución contra opositores nicaragüenses, que incluye detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas. El informe atribuye estas acciones a instituciones estatales y señala una coordinación que alcanza altos niveles del Gobierno.

Lula también cuestionó la división del mundo en zonas de influencia y criticó las intervenciones extranjeras motivadas, según dijo, por el interés en recursos estratégicos. En ese marco, defendió el principio de soberanía de los países latinoamericanos.

Venezuela y la no intervención

Durante su discurso, el presidente brasileño sostuvo que los venezolanos deben tener la posibilidad de decidir su futuro político. Sus declaraciones se producen después de la intervención estadounidense que provocó la salida del poder de Nicolás Maduro y mientras el Gobierno interino de Delcy Rodríguez mantiene contactos con Washington.

Lula ha defendido previamente la realización de elecciones libres en Venezuela y ha planteado la necesidad de que los venezolanos determinen mediante las urnas quién debe ejercer la Presidencia.

El mandatario brasileño también rechazó que potencias extranjeras intervengan en los asuntos internos de los países de la región. En su intervención ante la ONU, esta postura se extendió a Brasil, donde advirtió contra cualquier intento externo de influir en el proceso electoral previsto para octubre.

Críticas a la política de Estados Unidos

Lula cuestionó además las medidas estadounidenses contra Cuba y defendió el derecho de la isla a determinar su propio rumbo político y económico.

Sus declaraciones se produjeron pocas horas antes de que Donald Trump utilizara también la tribuna de Naciones Unidas para endurecer su discurso contra el Gobierno cubano y anunciar que Estados Unidos continuará presionando por un cambio en la isla.

El presidente brasileño también abordó la crisis humanitaria de Haití y reclamó una mayor respuesta internacional. Su intervención estuvo marcada por un llamado a fortalecer el multilateralismo y rechazar las intervenciones externas como mecanismo para resolver las crisis políticas de América Latina.

Las declaraciones de Lula se producen en un contexto de crecientes tensiones regionales, particularmente por la política de Washington hacia Venezuela, Cuba y las organizaciones criminales transnacionales. Estados Unidos, por su parte, ha anunciado una mayor participación en operaciones contra grupos del narcotráfico en el hemisferio occidental.

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