Las fuertes lluvias registradas en el Gran Cañón, Arizona, provocaron el sábado inundaciones repentinas que arrastraron agua, rocas y escombros por una de las principales rutas de senderismo y afectaron campamentos cercanos a Bright Angel y Phantom Ranch.
Las autoridades informaron que 82 personas fueron rescatadas y que permanece una persona desaparecida. Además, se confirmaron dos fallecidos, cuyos cuerpos fueron recuperados durante las labores de búsqueda.
El Servicio de Parques Nacionales advirtió que nuevas tormentas podrían generar más crecidas repentinas, desprendimientos de rocas y flujos de escombros, especialmente en cañones estrechos, cauces secos y zonas afectadas recientemente por incendios.
La emergencia también dañó la infraestructura de agua. Las primeras evaluaciones indican que alrededor del 40 % de la tubería que abastece la zona resultó dañada o destruida, por lo que fueron establecidas restricciones en el consumo y cerrados los alojamientos ubicados en el área afectada.
Las autoridades mantienen las labores de búsqueda y rescate mientras persiste el riesgo de nuevas precipitaciones. El Gran Cañón recibe cerca de cinco millones de visitantes al año.
