El presidente ruso, Vladímir Putin, reconoció que persisten problemas en el suministro de combustibles debido al impacto de los ataques contra infraestructura petrolera del país.

El mandatario señaló que el Gobierno creó una comisión especial para supervisar la situación y buscar soluciones, aunque admitió que todavía no se han resuelto todas las dificultades.

Las restricciones han provocado nuevamente filas en gasolineras de Moscú, mientras algunas estaciones limitaron la venta de combustible. El ministro de Energía, Serguéi Tsiviliov, confirmó que las dificultades están afectando el abastecimiento.

Como medida de emergencia, las autoridades autorizaron la comercialización de gasolina Euro-2, un combustible con estándares de calidad inferiores a los habituales en Rusia.

Putin había minimizado anteriormente los efectos de los ataques ucranianos sobre instalaciones rusas, pero posteriormente reconoció que estas acciones están generando daños a la economía y complicaciones en el mercado energético.

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