Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió el este de Indonesia y dejó al menos 53 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, mientras miles de habitantes permanecen fuera de sus viviendas por los daños y las constantes réplicas.

La agencia nacional de desastres informó que unas 12,800 personas se encuentran desplazadas en distintas localidades de la isla de Flores. Muchos residentes han instalado campamentos improvisados frente a escuelas, estaciones policiales y edificios gubernamentales.

En Mbay, una de las zonas cercanas al epicentro, habitantes señalaron que numerosas viviendas quedaron destruidas o con daños estructurales, por lo que prefieren pasar la noche en tiendas improvisadas.

Ante las dificultades de acceso a algunas comunidades, la Fuerza Aérea de Indonesia anunció el envío de 13 toneladas de ayuda humanitaria y el despliegue de helicópteros para trasladar suministros a las zonas afectadas.

Las autoridades indicaron que, hasta el momento, no existen reportes de personas desaparecidas.

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