El Gobierno de Cuba condenó las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos contra el presidente Miguel Díaz-Canel, varios de sus familiares y diversas instituciones estatales, calificándolas como una acción unilateral e intervencionista.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que las medidas forman parte de una estrategia para presentar a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional estadounidense. Asimismo, sostuvo que cualquier intento de presión contra la soberanía de la isla encontrará una respuesta de unidad por parte del pueblo cubano.

Las sanciones anunciadas por Washington también alcanzan a familiares de Díaz-Canel, entre ellos Lis Cuesta Pedraza, Manuel Anido Cuesta y Alejandro Castro, además de varias entidades vinculadas al Estado cubano.

Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió la decisión al señalar que su país busca contrarrestar lo que considera operaciones de influencia y apoyo a movimientos radicales promovidos desde La Habana.

Las nuevas medidas profundizan las tensiones entre ambos países, en un contexto marcado por el endurecimiento de las restricciones económicas y diplomáticas aplicadas por la administración del presidente Donald Trump contra el gobierno cubano.

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