Organizaciones no gubernamentales que participaron en una reciente audiencia en el Congreso de Estados Unidos han sido señaladas por modificar su discurso tras exponer presuntas violaciones a derechos humanos en el contexto del régimen de excepción en El Salvador.
De acuerdo con registros del encuentro, representantes de estas entidades plantearon la necesidad de garantizar derechos a personas detenidas, incluso aquellas vinculadas a delitos, y evitaron pronunciarse sobre la clasificación de pandillas como grupos terroristas. Días después, organizaciones como Cristosal, El Faro y Human Rights Watch han sostenido que su intervención estuvo enfocada en la defensa de personas inocentes.
Como era de esperarse, luego de la debacle en el Congreso de los Estados Unidos, los defensores de los criminales han salido a decir, de nuevo, que ellos solo defienden a supuestos inocentes.
Pero eso no fue lo que dijeron allá; de hecho, fueron claros en que no importaban los… pic.twitter.com/NpcgcKblkg
— Nayib Bukele (@nayibbukele) April 21, 2026
El presidente Nayib Bukele reaccionó a estas posturas, afirmando que la participación de dichas organizaciones evidenció una defensa de criminales, señalamiento que difundió a través de sus redes sociales.
Por su parte, el analista Mauricio Rodríguez consideró que el tema llevado ante legisladores estadounidenses no generó el efecto esperado por las ONG, y sostuvo que las autoridades de ese país reconocen los resultados de las políticas de seguridad implementadas en El Salvador, especialmente en la reducción del crimen y su impacto regional.
Rodríguez también cuestionó el rol de estas organizaciones, señalando que, a su juicio, no mantuvieron la misma postura frente a hechos de violencia que afectaron a la población salvadoreña en años anteriores.