Los aeropuertos de Estados Unidos continúan registrando extensas filas y retrasos debido a la escasez de personal en la Administración de Seguridad del Transporte, una situación que persiste pese al apoyo de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

Las demoras más severas se reportaron en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta y el Aeropuerto Intercontinental George Bush, donde los pasajeros esperaron más de dos horas. En Nueva York, terminales como el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy y LaGuardia también registraron retrasos significativos.

La administradora interina de la TSA, Ha Nguyen McNeill, advirtió ante el Congreso que el país enfrenta los tiempos de espera más prolongados registrados, en medio de una crisis operativa que afecta múltiples terminales.

El problema se agrava por altos niveles de ausentismo, que en algunos aeropuertos supera el 40 %. A nivel nacional, la falta de personal alcanza más del 11 %, impactando directamente la capacidad de atención.

Esta situación ocurre en medio del bloqueo presupuestario del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos en el Senado, lo que mantiene parcialmente cerrado al Gobierno federal y ha congelado los salarios de los trabajadores.

Aunque el ICE ha sido desplegado para apoyar en tareas básicas como control de filas y vigilancia, su participación no ha logrado reducir de forma significativa los tiempos de espera, generando afectaciones a miles de viajeros.

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