El economista y expresidente del Banco Central de Reserva de El Salvador, Carlos Acevedo, considera que la eliminación del artículo 10 de la Ley de Bancos no representa un riesgo para la estabilidad del sistema financiero nacional, aunque tampoco prevé cambios significativos en la competencia bancaria ni un aumento sustancial en la oferta de crédito.
Acevedo explicó que la disposición derogada tenía un carácter “proteccionista”, ya que obligaba a que al menos el 51 % de la propiedad accionaria de los bancos estuviera en manos salvadoreñas o centroamericanas, o de instituciones financieras calificadas de la región. Según el economista, esa restricción se basaba en la idea de que los inversionistas extranjeros no tendrían el mismo interés en la solidez del sistema financiero local, un supuesto que, a su juicio, nunca fue demostrado.
El exfuncionario señaló que la norma había quedado desactualizada y que los argumentos del decreto de derogatoria apuntan a facilitar el ingreso de nuevos capitales e inversiones, con el objetivo de estimular la competencia en la intermediación financiera. En teoría, añadió, esto podría abrir nuevas oportunidades de acceso al crédito, aunque en la práctica los efectos serían reducidos.
Acevedo calificó la decisión como positiva, pero insistió en que los cambios reales serán marginales. A su criterio, el factor clave para la fortaleza del sistema bancario no radica en el origen de la propiedad accionaria, sino en la existencia de regulaciones prudenciales sólidas y una supervisión técnica profesional, alineada con estándares internacionales.
Asimismo, destacó que la normativa vigente ya impone controles estrictos a los bancos y que históricamente El Salvador ha recibido inversión financiera proveniente de países con marcos regulatorios incluso más exigentes. Por ello, descartó riesgos asociados a la procedencia del capital extranjero y afirmó que la estabilidad depende, en mayor medida, del cumplimiento de reglas de supervisión y gestión del riesgo ampliamente aceptadas a nivel global.