El Gobierno de Cuba informó este jueves que ha solicitado formalmente a Estados Unidos colaboración para esclarecer un grave incidente ocurrido en aguas territoriales cubanas, que dejó un saldo de cuatro personas fallecidas y seis heridas. Según La Habana, las autoridades estadounidenses han manifestado disposición a cooperar en la investigación.

El hecho se registró el miércoles, cuando una lancha rápida con matrícula del estado de Florida ingresó de forma ilegal a territorio marítimo cubano con diez personas armadas a bordo. Las autoridades cubanas calificaron el suceso como un “intento de infiltración con fines terroristas”, en un contexto marcado por el aumento de tensiones bilaterales debido al bloqueo y las restricciones energéticas impuestas por Washington.

El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, señaló que el Gobierno cubano está dispuesto a intercambiar información con su contraparte estadounidense para esclarecer los hechos “con todo rigor” y ha solicitado datos sobre los diez tripulantes de la embarcación.

Las autoridades cubanas revelaron las identidades de las víctimas mortales y de los heridos, subrayando que los ocupantes portaban rifles de asalto, equipamiento militar y distintivos de organizaciones contrarrevolucionarias calificadas como terroristas. De Cossío añadió que dos de los implicados figuraban en la lista de personas vinculadas al terrorismo que elabora anualmente el Estado cubano.

En declaraciones oficiales, el funcionario reiteró el “compromiso absoluto” de Cuba en la lucha contra el terrorismo y afirmó que el país “tiene el deber y la responsabilidad de proteger sus aguas territoriales”.

Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel se refirió públicamente al incidente por primera vez, asegurando que Cuba no agrede ni amenaza, pero sí se defiende ante actos terroristas. “Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía”, escribió en redes sociales.

En paralelo, autoridades estadounidenses confirmaron que dos de los tripulantes —uno fallecido y uno herido— poseían también ciudadanía estadounidense, además de la cubana, lo que difiere de la versión inicial del Ministerio del Interior cubano, que indicó que todos eran cubanos residentes en EE. UU.

El Gobierno estadounidense mantuvo silencio oficial durante la jornada. No obstante, el secretario de Estado, Marco Rubio, pidió cautela mientras avanzan las investigaciones y aseguró que Washington actuará “en consecuencia” una vez se esclarezcan los hechos.

El incidente ocurre en medio de contactos diplomáticos indirectos y llamados internacionales a la moderación. El coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, instó a evitar una escalada de tensiones y solicitó a EE. UU. una excepción humanitaria para el envío de petróleo y ayuda a la isla, ante el riesgo de una crisis humanitaria más profunda.

La situación marca un nuevo episodio de alta sensibilidad en las ya complejas relaciones entre La Habana y Washington, mientras continúan las investigaciones sobre la incursión armada y sus implicaciones regionales.

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