Cuba compareció este lunes ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra, donde el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró que la isla “defenderá con vigor y coraje su derecho a la libre determinación” frente a las presiones de Estados Unidos.

Durante su intervención, el canciller denunció un supuesto “cerco energético” derivado de la amenaza de Washington de imponer aranceles a países que exporten petróleo a Cuba. En ese contexto, afirmó que el Gobierno trabajará para impedir que estas medidas provoquen una crisis humanitaria en la nación caribeña.

“¿Puede permitirse a una gran potencia intentar destruir a una pequeña nación, provocar una tragedia humanitaria, destrozar su cultura nacional (…) todo ello con el burdo pretexto de la seguridad nacional?”, cuestionó Rodríguez ante el pleno del organismo internacional.

El funcionario reconoció que las decisiones estadounidenses podrían generar “privaciones y sufrimientos” en la población, aunque expresó confianza en que se encontrarán “soluciones creativas” para mitigar el impacto.

Pese a las críticas, Rodríguez aseguró que existe disposición para un diálogo con Estados Unidos, siempre que esté basado en el respeto al derecho internacional, el beneficio recíproco y la no injerencia en asuntos internos. Según explicó, el objetivo sería construir una “relación civilizada dentro de nuestras diferencias” e incluso promover espacios de cooperación.

En otro momento de su discurso, el canciller hizo referencia a la “resistencia comunitaria del pueblo de Minnesota”, aludiendo a manifestaciones contra la política migratoria del Gobierno federal estadounidense y las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La intervención cubana se produce en un contexto de renovadas tensiones diplomáticas y económicas entre La Habana y Washington.

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