El Gobierno de Estados Unidos expresó este miércoles su preocupación por un fallo judicial en Perú que impide al Estado supervisar y fiscalizar el puerto privado de Chancay, construido por la naviera estatal china Cosco Shipping.
A través de la oficina para Latinoamérica del Departamento de Estado, Washington señaló que le inquietan los informes que indican que Perú podría verse limitado para ejercer control sobre “uno de sus puertos más importantes” bajo la jurisdicción de propietarios chinos, a los que calificó como “depredadores”. Asimismo, manifestó su respaldo al “derecho soberano de Perú a supervisar infraestructura crítica en su propio territorio” y advirtió que “el dinero barato chino cuesta soberanía”.
El pronunciamiento surge luego de que el Primer Juzgado Especializado en lo Constitucional de Lima declarara fundada una demanda de amparo presentada por el puerto de Chancay contra el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran), entidad adscrita a la Presidencia del Consejo de Ministros.
La empresa china había presentado la demanda a finales de 2024 al considerar que la supervisión de Ositran vulneraba sus derechos de control sobre la infraestructura. El juez resolvió a su favor, limitando la capacidad de fiscalización del Estado sobre el proyecto.
El puerto de Chancay, ubicado a 80 kilómetros al norte de Lima, tiene capacidad para movilizar hasta un millón de contenedores al año. La infraestructura pertenece en un 60 % a Cosco Shipping y en un 40 % a la minera peruana Volcan Compañía Minera. El proyecto busca consolidarse como el principal centro de conexiones del comercio marítimo entre China y Sudamérica.
