Investigadores del Centro de Investigación en Ecología y Aplicaciones Forestales (CREAF) de Cataluña, España, advirtieron este viernes sobre los riesgos que podría generar una eventual apropiación de Groenlandia por parte de Estados Unidos, tanto para la investigación científica como para los recursos naturales de la isla.
Tres expertos del CREAF —Mariana García Criado, Sergi Pla y Sara Marañón— que trabajan en Groenlandia siguiendo la vegetación y analizando el clima de los últimos 8,000 años, destacaron que el Ártico es “una de las regiones más sensibles” al cambio climático. La zona está experimentando un calentamiento acelerado debido al fenómeno de “amplificación ártica”, con incrementos de temperatura de hasta 6 grados respecto a la era preindustrial, mucho más que en el Mediterráneo o la media global.
Los científicos alertan que este calentamiento puede activar procesos irreversibles, como el albedo, que intensifican la absorción de radiación solar y aceleran el deshielo. Además, advirtieron que el clima del hemisferio norte depende en gran medida de lo que sucede en el Ártico. El deshielo acelerado altera las corrientes atmosféricas y oceánicas, generando fenómenos extremos en Europa, y cambia el ciclo del carbono, convirtiendo a Groenlandia en un emisor de carbono antiguo almacenado durante siglos en el suelo ártico.
Respecto al posible control de Estados Unidos sobre la isla, los expertos señalaron que podría restringir el acceso a áreas de investigación, la toma de muestras y la continuidad de los estudios sobre cambio climático. Pla recordó que EE. UU. ya retiró barcos científicos de la Antártida, lo que podría repetirse en Groenlandia. Alicia Pérez-Porro, jefa de interacción política del CREAF, enfatizó que estos movimientos geopolíticos también afectarían a las comunidades indígenas locales, que colaboran activamente en los proyectos científicos.
Los investigadores destacan que Groenlandia y el océano Ártico son clave para el planeta, ya que su masa de hielo actúa como regulador climático global, y alertan que cualquier alteración en la gobernanza de la isla podría tener consecuencias ambientales y científicas de alcance mundial.