La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, ocurrida la madrugada del 3 de enero en Caracas, generó reacciones encontradas entre diputados de la Asamblea Legislativa y exfuncionarios salvadoreños, evidenciando una fuerte polarización política en torno al hecho.

Desde la oposición, la diputada de ARENA, Marcela Villatoro, expresó su esperanza de que el pueblo venezolano tenga una nueva oportunidad para restablecer el orden constitucional, los derechos humanos, la paz y la libertad. Villatoro sostuvo que “a todo dictador se le llega su hora”, en referencia a líderes que —según dijo— obligan al exilio y encarcelan a quienes piensan diferente. Además, manifestó su respaldo al pueblo venezolano y aseguró acompañarlos en su lucha desde hace años.

Por su parte, la diputada de Vamos, Claudia Ortiz, enfocó su postura en el desafío regional de combatir el narcotráfico, subrayando la importancia de respetar el debido proceso, el derecho internacional y el Estado de derecho. Sus declaraciones provocaron una ola de críticas desde Nuevas Ideas. La diputada Alexia Rivas interpretó sus palabras como una supuesta defensa de Maduro, mientras que el diputado José Raúl Chamagua aseguró que Ortiz se alineó con “delincuentes, terroristas y maltratadores” bajo el argumento del respeto legal. En la misma línea, el presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, también acusó a Ortiz de defender al mandatario venezolano.

La captura de Maduro también fue condenada por el FMLN y por exdiputadas como Anabel Belloso, quien expresó solidaridad con el pueblo venezolano y citó al dramaturgo ruso Vladímir Mayakovski para criticar lo que consideró una intervención histórica de Estados Unidos en otros países.

Nidia Díaz, firmante de los Acuerdos de Paz y exdiputada legislativa, condenó lo que calificó como una agresión e intervención estadounidense en Venezuela. A estas voces se sumaron las Juventudes Antifascistas de El Salvador y el Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular, que catalogaron la captura como un acto de barbarie y denunciaron la violación de normas jurídicas internacionales. Este último grupo también llamó a la comunidad internacional a expresar solidaridad con Venezuela.

Según la información difundida, Maduro fue capturado en una operación encabezada por el gobierno de Estados Unidos, tras acusaciones relacionadas con narcotráfico. El operativo dejó, además de la detención del mandatario y su esposa, al menos 40 personas fallecidas, de acuerdo con el diario The New York Times.

La situación provocó reacciones a nivel internacional. El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, manifestó su preocupación por el irrespeto al derecho internacional e hizo un llamado a promover un diálogo inclusivo que garantice los derechos humanos y el Estado de derecho.

La captura de Maduro se perfila así como un hecho de alto impacto regional, que continúa generando debate político y diplomático dentro y fuera de El Salvador.

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