El papa León XIV visitó este lunes el monasterio de Annaya, en Líbano, donde descansan los restos de san Charbel, y elevó oraciones por la paz en el país y en toda la región de Oriente Medio, en el segundo día de su visita apostólica.
Durante su recorrido, el pontífice reflexionó sobre las virtudes de silencio, modestia y pobreza de san Charbel, canonizado en 1977 y reconocido como el primer santo libanés. La tumba del monje atrae cada año a millones de peregrinos, incluyendo musulmanes, convirtiéndose en un símbolo de unidad espiritual.
León XIV destacó que “no hay paz sin conversión de los corazones” y pidió que san Charbel interceda por la comunión en la Iglesia, las familias y la paz en el mundo, con especial atención al Líbano y a Oriente Próximo.
El pontífice estadounidense y peruano recordó la importancia de la oración y del retiro espiritual en medio de la vida moderna y subrayó que estas virtudes contraculturales “nos atraen como el agua fresca y pura a quien camina por el desierto”.