China intensificó este martes la presión sobre Japón con nuevos reproches diplomáticos y la ampliación de maniobras militares con fuego real en el mar Amarillo, en respuesta a declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sobre una posible intervención en un conflicto alrededor de Taiwán. Los ejercicios, que comenzaron el lunes, se prolongarán hasta el 25 de noviembre e implican la prohibición total de navegación en zonas del sur del mar Amarillo entre las 08:00 y 18:00 horas.

Durante consultas diplomáticas en Pekín, China calificó los comentarios de Takaichi como una violación del derecho internacional y exigió su rectificación inmediata, extendiendo además críticas a Estados Unidos por respaldar la defensa de las islas Senkaku.

Japón busca calmar la tensión, enviando delegados a Pekín y reiterando su apertura al diálogo bilateral, aunque China descartó encuentros de alto nivel durante la cumbre del G20.

Las tensiones también han impactado el turismo, la economía y la cultura: se registraron casi medio millón de cancelaciones de vuelos, pérdidas bursátiles para empresas japonesas y el aplazamiento de estrenos de películas en China. Los conflictos se enmarcan en la histórica reclamación de Pekín sobre Taiwán y recientes incidentes violentos contra ciudadanos japoneses en territorio chino.

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