Los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador alcanzaron un marco para un Acuerdo de Comercio Recíproco, mediante el cual Washington eliminará el arancel base del 10 % aplicado desde hace siete meses a ciertas exportaciones salvadoreñas. La eliminación aplicará a productos que no pueden producirse en cantidades suficientes en EE. UU.
A cambio, El Salvador asumió una serie de compromisos comerciales, regulatorios y de cooperación, entre ellos:
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Reducir barreras no arancelarias, especialmente en farmacéuticos y dispositivos médicos.
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Aceptar estándares automotrices de Estados Unidos.
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Simplificar trámites: certificados de libre venta, aceptación de documentos electrónicos, eliminación de apostillas y procesos más ágiles de registro.
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Facilitar el ingreso de productos agrícolas estadounidenses, aceptando sus certificaciones regulatorias.
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Avanzar en tratados internacionales de propiedad intelectual y garantizar transparencia sobre indicaciones geográficas.
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Evitar restricciones por el uso de nombres de quesos y carnes.
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No imponer impuestos discriminatorios a servicios y comercio digital, y apoyar una moratoria permanente a aranceles sobre transmisiones electrónicas.
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Proteger derechos laborales, prohibiendo bienes producidos con trabajo forzoso.
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Mantener altos estándares ambientales, combatir tala y minería ilegal, y fortalecer medidas de pesca sostenible conforme a acuerdos de la OMC.
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Atender prácticas distorsionantes de empresas estatales y subsidios industriales.
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Reforzar la cooperación económica y de seguridad nacional para mejorar la resiliencia de las cadenas de suministro.
El marco busca restaurar el comercio fluido entre ambos países y garantizar condiciones más favorables para las exportaciones salvadoreñas.