China y Estados Unidos volverán a reunirse este viernes en Kuala Lumpur, Malasia, en un intento por frenar la reciente escalada de tensiones comerciales marcada por amenazas arancelarias, restricciones a materias primas y duros cruces políticos.
El viceprimer ministro chino He Lifeng encabezará la delegación de Pekín que se reunirá con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el representante comercial Jamieson Greer, en el primer encuentro presencial entre ambas potencias desde las advertencias de Washington sobre nuevos gravámenes a las importaciones chinas.
El ambiente previo a la cita es tenso. Las declaraciones cruzadas han elevado el tono diplomático, luego de que el Ministerio de Comercio chino calificara de “infundadas” las críticas de Bessent, quien acusó a un negociador chino de comportamiento “incendiario”. A esto se suma la advertencia del presidente Donald Trump, quien aseguró que Estados Unidos “tiene muchas cartas que jugar” si no hay avances concretos.
La disputa se intensificó tras la decisión de China de restringir la exportación de tierras raras, metales esenciales para la industria tecnológica mundial. Estados Unidos consideró la medida “desproporcionada” y respondió con la amenaza de elevar los aranceles hasta el 100 % a partir del 1 de noviembre, lo que podría elevar las tasas efectivas hasta el 157 %.
Ambos países también aplicaron tarifas recíprocas a buques comerciales, lo que ha aumentado los costos logísticos y generado incertidumbre en los mercados marítimos.
Las conversaciones de Malasia buscan abrir el camino hacia una eventual cumbre entre Trump y Xi Jinping durante la reunión de la APEC en Corea del Sur, a finales de octubre. Sin embargo, mientras Washington mantiene su disposición al diálogo, Pekín no ha confirmado su participación.
Analistas consideran que el encuentro será clave para determinar si ambos gobiernos logran una “pausa estratégica” o si se profundiza la confrontación comercial. En agosto, las dos naciones habían extendido una tregua de 90 días que incluyó reducciones parciales de aranceles, pero la reciente escalada amenaza con deshacer esos avances.
