A escasos cien metros de la Línea Azul, frontera entre Líbano e Israel, se encuentra la posición 4-28 de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano (FINUL), bajo mando español y con la participación de 45 efectivos salvadoreños. Desde este punto estratégico, los cascos azules realizan vigilancia permanente para garantizar que se respete la línea de repliegue establecida por Naciones Unidas.
La zona, con trece puntos de disputa territorial, ha sido escenario de tensiones en los últimos meses. Durante el reciente conflicto con Hizbulá, varias poblaciones del sur libanés fueron devastadas y se registraron movimientos militares en áreas cercanas a la divisoria.
El capitán Víctor Mendoza Mancheño, jefe de la posición española, explicó que la labor principal es la observación constante y el desarrollo de patrullajes conjuntos con las Fuerzas Armadas Libanesas para reforzar la seguridad.
Por su parte, el teniente salvadoreño Eder Ruiz Hernández relató que durante la guerra entre Irán e Israel en junio pasado permanecieron en alerta dentro de los búnkeres, ante el riesgo de caída de proyectiles en la zona.
Aunque actualmente predomina una “calma tensa”, los efectivos mantienen listos sus refugios y suministros para responder a cualquier eventualidad.
El comandante Cándido Galán Mancha, portavoz del Sector Este de FINUL, indicó que la misión coordina con las fuerzas libanesas cuando se detectan bloqueos o arsenales, además de apoyar en la apertura de caminos destruidos para facilitar el retorno de las familias desplazadas.
“Lo que buscamos es que la población pueda regresar a sus hogares y reconstruir sus vidas en un ambiente de paz”, subrayó Galán.