El Camp East Montana, uno de los centros de detención migratoria más grandes de Estados Unidos, abrió oficialmente este domingo en la base militar Fort Bliss, Texas, pese a las protestas de defensores de los derechos civiles.
La instalación comenzó con una capacidad inicial de 1,000 camas en carpas, con planes de expansión para albergar hasta 5,000 personas, según informó un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El centro está destinado a inmigrantes con órdenes de deportación final, indicó el senador republicano por Texas, John Cornyn, quien visitó el lugar recientemente.
«Estas son personas con órdenes de deportación firmes. No tienen ningún recurso legal. No tienen derecho legal a estar aquí», declaró Cornyn, subrayando que el centro debe permitir la supervisión del Congreso y el acceso de los medios de comunicación.
Defensores de los derechos de los inmigrantes han denunciado que la instalación, construida con tiendas de campaña, expone a los detenidos al calor extremo y condiciones adversas. Savannah Kumar, abogada de la ACLU en Texas, calificó el centro como un recordatorio de un “legado vergonzoso”, comparándolo con instalaciones históricas usadas durante la Segunda Guerra Mundial para internar a inmigrantes y posteriormente a menores no acompañados.
«Es casi seguro que las personas detenidas allí verán violados sus derechos básicos mientras permanecen bajo el brutal sol del oeste de Texas, con un calor extremo que pone en riesgo sus vidas», advirtió Kumar.
El Pentágono también ha aprobado el uso de Camp Atterbury en Indiana y la base McGuire Dix-Lakehurst en Nueva Jersey, además de continuar el controvertido traslado de migrantes hacia la base naval de Guantánamo, en Cuba.