El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, desafió este lunes al gobierno de Estados Unidos luego de que se incrementara a 50 millones de dólares la recompensa por información que permita su detención. “Vengan por mí, cobardes”, expresó durante un acto en el Palacio de Miraflores, en respuesta a las acusaciones de narcotráfico y vínculos con organizaciones criminales que le atribuyen las autoridades estadounidenses.

El Departamento de Justicia y el Departamento de Estado calificaron a Maduro como “uno de los narcotraficantes más grandes del mundo” y lo vincularon con grupos como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y el Cartel de los Soles.

El canciller venezolano, Yván Gil, desestimó el anuncio, calificándolo de “patético” y “ridículo”, y aseguró que se trata de una “cortina de humo” para desviar la atención de problemas internos de Estados Unidos. “La dignidad de nuestra patria no está en venta”, afirmó.

En medio de la controversia, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declaró que su gobierno no cuenta con pruebas ni investigaciones que relacionen a Maduro con el Cártel de Sinaloa, insistiendo en la necesidad de evidencias antes de sostener acusaciones de este tipo.

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