«Es medianoche. Miles de millones de dólares en aranceles están fluyendo hacia los Estados Unidos de América», escribió el presidente Donald Trump en su red social Truth, poco después de que los nuevos aranceles entraran en vigor a la medianoche de Washington.
En un mensaje todo en mayúsculas, Trump afirmó: «¡LOS ARANCELES RECÍPROCOS ENTRAN EN VIGOR A LA MEDIANOCHE! MILES DE MILLONES DE DÓLARES, EN SU MAYORÍA PROVENIENTES DE PAÍSES QUE SE HAN APROVECHADO DE ESTADOS UNIDOS DURANTE AÑOS, RIÉNDOSE TODO EL RATO, COMENZARÁN A FLUIR HACIA ESTADOS UNIDOS».
A esa hora, entraron en vigor los nuevos aranceles, que Estados Unidos ha denominado «recíprocos», como parte de la ofensiva comercial y diplomática lanzada por Trump. Esta medida supone una subida de gravámenes a la mayoría de los socios comerciales de EE. UU. y recrudece la guerra comercial que el mandatario ha liderado desde su regreso al poder en enero.
Los aranceles afectan tanto a los acuerdos alcanzados con países como Reino Unido, China, Vietnam, Japón, Filipinas, Indonesia, la Unión Europea (UE), Corea del Sur y Pakistán, como a las barreras unilaterales impuestas por Washington a los países con los que no se llegó a un acuerdo, incluidos India, Brasil, Suiza, Sudáfrica y Venezuela.
Según el magnate, estos nuevos gravámenes buscan reducir el «gran déficit» comercial de EE. UU. con muchos de sus aliados, que se han visto obligados a negociar con Washington una rebaja de las tasas. Sin embargo, incluso tras los acuerdos alcanzados, las dudas y las amenazas persisten.
En su mensaje, Trump concluyó con una afirmación rotunda: «LO ÚNICO QUE PODRÍA DETENER LA GRANDEZA DE ESTADOS UNIDOS SERÍA UN TRIBUNAL DE IZQUIERDA RADICAL QUE QUIERA VER FRACASAR A NUESTRO PAÍS», en aparente referencia a la judicialización de diversas decisiones de su Administración, que abarcan desde la política migratoria hasta los derechos reproductivos, pasando por la solicitud del Gobierno de hacer públicas las transcripciones del gran jurado en la investigación sobre el caso Epstein.